ALGUNAS NOTAS DE CÓMO ENSEÑAR CON PERSPECTIVA DE GÉNERO

Diego Oscar Ortiz[1]

I.- Introducción

Previo a adentrarme a aportar algunas notas de cómo enseñar con perspectiva de género, es conveniente decir que los contenidos variarán acorde a las personas a la cual va destinada la clase/jornada/disertación/charla.

Con esto quiero decir que no es lo mismo preparar una charla para alumnos y alumnas de una escuela secundaria que una conferencia para profesionales de una asociación o Colegio de abogados, tal vez su interés sea distinto y hay que ser lo suficientemente abierto para despejar dudas y abrir los temas e incluso sin cerrarlos completamente[2]. Por otro lado el docente/ capacitador no debe “traicionar” al público ya que si promete un tema o debate sobre el mismo debe darlo, coordinarlo para evitar un acople de frases de los participantes sin respuestas, organizarlo sin limitarlo y sobretodo planearlo[3].

Para dar un ejemplo de lo dicho, en una charla sobre abuso sexual infantil para un público en general, no puede faltar el concepto de maltrato infantil, la ubicación dentro de las formas de maltrato ni la fuente bibliográfica de donde emana. Esto mismo puede abrir debate por carencia o ausencia de elementos, selección de la fuente, etc. Si esa misma charla está destinada a profesionales del derecho, no puede faltar el marco normativo nacional e internacional ni temas actuales como la prescripción y el cambio del delito de instancia privada a acción pública. A su vez si en una charla se presenta un determinado proyecto de ley, el o la creadora debe explicarlo en un lenguaje claro y sencillo (acorde al público presente) más allá de la difusión e intereses personales que tengan los organizadores de la actividad. Para seguir aportando ejemplos, supongamos que un político abre un centro de atención en violencia no puede faltar la fundamentación de la apertura del centro ni los servicios que este presta. A lo que agregaría previo a todo una explicación sencilla de lo que es violencia de género y porque es importante contar con recursos institucionales de atención como el creado.

Si vamos a dar una charla sobre la ley de matrimonio igualitario a un pabellón de personas del colectivo LGBTIQ de una unidad penitenciaria, podríamos suponer que su interés inicial radicaría en cuestiones prácticas como cuales son los derechos que tienen a partir de la sanción de esta ley. Esto no quita que haya una previa explicación sencilla de la misma ni la mención del contexto social de discriminación que la rodea.  Por último si tendríamos que dar una charla a alumnos de una escuela primaria sobre Derechos del niño, considero que palabras claras y no agobiantes acompañada de imágenes es más útil que explicar la Convención de los Derechos del Niño.

El enfoque de género como marco teórico, constituye el conjunto de ideas, metodologías y técnicas que permiten “cuestionar y analizar las formas en que los grupos sociales han construido y asignado papeles para las mujeres y para los varones, las actividades que desarrollan, los espacios que habitan, los rasgos que los definen y el poder que detentan”, proponiendo una nueva mirada de la realidad que permite desentrañar aquellos aspectos que de otra manera permanecerían invisibles[4].

II.- Tips de enseñanza

1). Sensibilizar y Concientizar

Previo a la trasmisión de algún concepto que aporta la temática, la concientización y sensibilización en este tema permite el reconocimiento del problema, de la relación desigual de poder de un género por encima de otros y su impacto en las relaciones sociales, en los medios de comunicación, en las familias, en las instituciones como las de salud, sociales, culturales o el poder judicial.

Una forma de sensibilizar en el tema es mostrar una imagen, pasar un video, hacer alguna dinámica y preguntas en voz alta para ponerlas en discusión, como por ejemplo: ¿Porque las mujeres están obligadas a hacer los quehaceres domésticos?, ¿Esto es violencia?, ¿Qué tipo de violencia seria?. De estas preguntas pueden surgir cuestiones relacionadas a la asignación exclusiva de roles en virtud del género, violencia simbólica, patrones socioculturales, estereotipos, etc.

2). Animar al cuestionamiento constante

Si comenzamos a charlar con la gente del público sin dar lugar a interrogantes ni cuestionamientos, clausuraríamos inmediatamente el debate y habremos zanjado la cuestión de un modo “ficcional”, ya que estos temas que tienen una gran repercusión social por su novedad y múltiples voces necesitan de una discusión constante[5].

Este cuestionamiento parte de la sensibilización y concientización sobre la temática cuando se indagan hábitos, pautas, costumbres, mensajes, signos que hemos recibido de las instituciones (educativas, culturales, de salud), los medios de comunicación (publicidades graficas y televisivas, programas de televisión y de radio, películas, información proveida por sitios de internet) y la familia (nuestra infancia, adolescencia, la relación con nuestros hermanos, padres, etc).

3). Evitar la banalización y minimización del tema

Para enseñar a reconocer el tema se debe evitar la banalización y minimización de estas cuestiones como pasa por ejemplo cuando se agregan términos peyorativos a una marcha o agrupación, se invalida la existencia de las medidas de protección, se desconoce el procedimiento de violencia o cuando se asimila una situación supuesta con la proclama general.

4). Evitar confusiones conceptuales

Relacionado con lo referido anteriormente, enseñar con perspectiva de género implica no caer en confusiones conceptuales, sino mencionar un concepto, la fuente, y ejemplificarlo con la vida cotidiana para demostrar su existencia y cómo impacta en la misma. Con esto se trata de ser coherentes con el discurso en que lo dicho corresponda con lo hecho.

5). Generar espacios de debate y reflexión genuinos

Otra de las notas a tener en cuenta para enseñar con esta perspectiva es generar espacios de debate y reflexión genuinos. Estos espacios deben estar disponibles para abrir discusión sobre temas como la socialización genérica, los mitos del amor romántico, los tipos de violencia, las nuevas masculinidades, la importancia del procedimiento de violencia. Etc. Más allá de una “bajada de conceptos” se debe apuntar a que sean entendidos.

6). No tener miedo de usar el recurso humorístico para amenizar

Como ultima sugerencia si bien el contenido de lo hablado es algo serio y lamentablemente va en crecimiento, generalmente la didáctica de usar el recurso del humor a través de comentarios/anécdotas del quehacer profesional/experiencias personales posibilita asimilar el tema y poder abordarlo de manera completa, clara, y suficiente.

Si damos una charla como si fuera un reto a lo que hemos permitido dado nuestro bagaje de experiencias personales, haríamos sentir incomodos a otros y no se cumpliría a mí entender con la finalidad prevista.

7). Capacitarse constantemente

El o la docente que enseña con perspectiva de género debe actualizarse constantemente mediante cursos, jornadas, capacitaciones, no para obtenerla sino para abrir nuevas vías de pensamiento. La omnipotencia del saber impide conocer nuevas vertientes y formas de pensar e incluso para repensarlas y reflexionar sobre ellas desde la posición que ocupa el docente.

III.- Conclusión

Como conclusión, enseñar con perspectiva de género requiere previamente tenerla con un trabajo previo de concientizacion y sensibilización en el tema. Este trabajo generalmente repercutirá en la trasmisión de conceptos e interpretaciones posteriores. De ahí la importancia y responsabilidad de enseñar con perspectiva de género.  

 

 

 

[1] Abogado (UBA), Profesor Universitario en Ciencias Jurídicas (UBA), Especialista en Violencia Familiar (UMSA), Director de la Revista de Actualidad en Derecho de Familia de Ediciones Jurídicas.

[2] Esto se relaciona con la omnipotencia del docente que cree saberlo todo y debe saber correrse desde el lugar del saber absoluto a un lugar para dudas e interrogantes.

[3] Esto no significa no dar lugar al azar y la incertidumbre propia de cada actividad, sino marcar algunos objetivos y expectativas para lograr cumplirlos y en caso de no hacerlo ser sincero y proponer más espacios.

[4][4] PAUTASSI, Laura, La igualdad en espera: el enfoque de género, Lecciones y Ensayos, Facultad de Derecho, UBA, Núm. 89, 2011, pág. 280.

[5] Esto no significa que se va discutir cada punto de la charla, sino que pueden surgir dudas de algún tema o se pueda pedir explicaciones de un concepto o aclaraciones.