HACIA LA BÚSQUEDA DE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO: Pequeño pensamiento de un abogado

Hoy hablamos en clases, cursos, jornadas y encuentros profesionales o no de tener la tan mencionada perspectiva de género como si fuera la búsqueda de un tesoro que alumbre nuestro pensar y accionar, se habla de “juzgar y trabajar con dicha perspectiva”.

En esa búsqueda incesante en la concurrencia a charlas, en la lectura de conceptos, mensajes, frases de autores y autoras pensamos ¿la tenemos o no?, ¿cuantos cursos tendré que hacer para tenerla?, ¿quién debe darme a ese curso?, ¿ de qué depende adquirirla?, ¿ tengo que ser profesional?, ¿alguna vez la tuvimos?, ¿era necesario que se llame así para incorporarla?.

Todas estas preguntas tal vez nos hagan pensar en que primero hay que reconocer la importancia de incorporar la perspectiva de género en nuestro accionar profesional o no.   Después tenemos que entender que la perspectiva de género en la actualidad no es la misma que en años o décadas anteriores o de un lugar a otro. Esto lo notamos con el análisis actual de canciones, publicidades, noticias, mensajes, signos, frases de famosos que antes pasaban inadvertidas (tal vez la pregunta que tendríamos que hacer en otro plano de análisis es, ¿Por qué?) y hoy son analizadas con el tamiz de la perspectiva género, ese tamiz ( como el que se usa en las artes culinarias) que delimita la existencia de una relación desigual de poder de un género por encima de otro con preguntas como ¿Por qué se cosifica a la mujer y no al hombre?, ¿ porque se cuestiona la vestimenta o experiencia sexual de una mujer en la investigación de un delito?, ¿Por qué nos asombramos si un hombre alza a su bebé y le cambia los pañales y no pasa lo mismo si lo hace una mujer?, ¿ Porque hay derechos que los hombres tienen hace muchísimos años y las mujeres siguen luchando para obtenerlos?.

El problema radica en que muchas veces no se reconoce que haya una distribución desigual de poder que afecta e impide el ejercicio de derechos de un género por encima de otros, se leen conceptos sin poder o querer detectar su identificación en la realidad, específicamente en las relaciones sociales, se critica una situación o acto puntual para desacreditar la existencia en general de la violencia de género, se habla de moda, de tendencia para minimizar la cuestión e incluso frente al desconocimiento se plantea la inexistencia de la misma cuando cada cierta cantidad de horas asesinan a una mujer no para robarle el reloj o anillo sino por esa “relación desigual de poder”, en donde la premisa mental del agresor es: “serás mía o de nadie” o “como no pudiste serlo te mate”.

La perspectiva de género es un concepto que se va construyendo en cada persona y en diferentes grados. Uno sabe que la tiene con su labor o compromiso. De ahí que la cantidad de cursos que se realicen no es proporcional a tenerla en su mayor cantidad. Esto no quita la necesidad de sensibilizarse o capacitarse en la temática sea profesional o no.