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MÁS LIVIANO QUE EL AIRE

JEANMAIRE, FEDERICO

  • Género Ficción literaria
  • Editorial Edhasa
  • Año de edición 2009
  • ISBN9789870413998
  • Idioma Español

El éxito en el delito depende de muchos factores, la planificación paciente puede disminuir riesgos, pero nunca garantizar resultados. En todas las acciones que involucran interferencias subjetivas hay demasiadas variables y una dosis de misterio del porvenir de tono inclasificable.

Algo de esto sucede en Más liviano que el aire del escritor argentino Federico Jeanmaire. No conocemos los detalles precisos de la historia, pero Santi, un adolescente de 14 años que intentaba robarle a una abuela de 93 llamada Faila termina encerrado en el baño de la casa de ésta. El destino ha puesto a la potencial víctima inicial en un nuevo rol de victimario y una nada sutil violencia psicológica comienza a tejerse entre dominador y dominado.

La solitaria anciana trae una silla, se sienta cerca de la puerta y comienza a hablar y a hablar, al fin tiene alguien que la escucha, aunque no quiera, Santi está prisionero de las palabras de Faila quien está decidida a contarle una historia familiar que no ha compartido con nadie y le quema por dentro. Le advierte que sólo va a liberarlo cuando haya terminado de relatar la historia fascinante de su madre, muerta en oscuras circunstancias en un aeródromo de Buenos Aires.

La abuela débil e indefensa comienza a convertirse en un verdugo feroz con el dominio absoluto de la palabra y las circunstancias. Todo lo que oímos es la voz de Faila y la presencia muda de Santi. Las respuestas que Faila se da a sí misma, sus propias replicas, los silencios, los premios y castigos con los que disciplina a Santi. Todo eso delata la presencia de otro a quien no se le da la palabra.

Cuatro días estará encerrado Santi y Faila contará su historia pacientemente en el medio de su rutina de abuela: tomar el té, dormir la siesta, desayunar, hacer las compras, cocinar, ver el noticiero y, de vez en cuando, en esa lógica de premios y castigos, alimentar a Santi, primero con galletas y luego con milanesas de carne bien finitas que pasa por el espacio entre la puerta y el piso del baño donde esta su silencioso prisionero.

La violencia discursiva de la abuela empieza a aumentar, las adjetivaciones de clase propias de una concepción binaria del mundo se amontonan y podemos escuchar: tarado, bandido, irrespetuoso, desagradecido, delincuente, negrito de mierda, escoria, basura, porquería de ser humano, sanguijuela, parásito, lacra humana, desastre, enfermo moral, avivado, flojo, cobarde, maricón, quisquilloso, resentido, desfachatado, bruto, estúpido, diablo y animal.

Detrás del soliloquio de la abuela se elabora un proyecto de civilización contrario a la barbarie que representa Santi, un proyecto pedagógico de laboratorio en el cual su víctima no deja de ser alguien que debe ser “salvado”. En este monólogo la historia interna de la novela se entrelaza con la historia nacional, y el presente y pasado de nuestro país aparece hábilmente diseccionado.

Más liviano que el aire también nos habla de las relaciones entre la mentira, la verdad, la ficción y los relatos que construimos para explicar un mundo en el cual el prejuicio de clase ocupa un lugar central en la cosmovisión de mucha gente.

Federico Jeanmaire nació en Baradero en 1957. Antes de dedicarse totalmente a la escritura trabajó como desgrabador de entrevistas, lechero, recolector en la vendimia, vendedor ambulante y profesor.